Títulos de cartón y doctorados fantasma: el fraude que desmorona a la DGETI Durango

Entre la falsificación documental y el amiguismo: la red de Indra Medrano y Samuel Colin que otorga plazas mediante la simulación académica.

2/27/20262 min read

La evidencia del registro público de profesionistas es contundente: el doctorado presumido por Miguel Reyes Ramírez para concursar en el CBTIS 110 no aparece por ningún lado. Esta captura de pantalla es la prueba irrefutable de que se están inventando títulos académicos para saltarse las reglas de promoción, un proceso que Indra Medrano validó a pesar de ser un fraude documental evidente. No se trata de un ataque personal, sino de una exigencia de legalidad; la normativa de promoción requiere honestidad y requisitos reales que aquí brillan por su ausencia.

Este "doctorado fantasma" es solo la punta del iceberg de un problema sistémico donde la consistencia administrativa ha sido sustituida por el favorecimiento discrecional de Alejandro Samuel Colin. Si la DGETI nacional observa esta evidencia y no ordena una auditoría extraordinaria, se convierte en cómplice de una red que desprecia el mérito real para beneficiar a los amigos de la oficina estatal. La falsificación de documentos es un delito federal grave que amerita la intervención inmediata de la Fiscalía General de la República (FGR) y el Órgano Interno de Control (OIC). 

El prestigio de la institución se desmorona cuando la simulación académica se convierte en el pase de entrada a la toma de decisiones. Al permitir que personajes sin el perfil académico adecuado —como la propia encargada estatal Indra Medrano, señalada por carecer de estudios superiores— validen expedientes viciados, se envía un mensaje de desprecio total hacia las y los docentes que sí cumplen con la ley. Esta red de impunidad, operada por personajes como Jonathan Morales Corral, quien gestiona plazas a espaldas del sindicato, hiere de muerte la excelencia educativa y condena al sistema a una dirección basada en el engaño y el amiguismo.

La comunidad educativa cierra la semana con la verdad en la mano: la DGETI Durango ha sido secuestrada por una red que premia la tranza sobre el estudio. Permitir que personajes con perfiles falsos dirijan instituciones no solo es un insulto al magisterio, sino un daño irreversible al sistema educativo que impacta directamente en la formación de las y los estudiantes. La limpia total de los procesos 2025-2026 no es opcional; es la única vía para recuperar el prestigio institucional y garantizar que el mérito real vuelva a ser la única llave de acceso a la dirección de nuestros planteles.