Captura institucional de la DGETI en Durango: el imperio de la corrupción y el amiguismo
La comunidad educativa merece claridad: los nombramientos en la oficina estatal no pueden ser un misterio ni un negocio de amigos.
2/24/20262 min read


La oficina estatal de la DGETI en Durango enfrenta una crisis de legitimidad sin precedentes. Docentes y administrativos han levantado la voz para cuestionar la opacidad en los criterios técnicos y académicos que rigen las designaciones actuales. Bajo una narrativa de investigación periodística, surgen tres interrogantes que desglosan la presunta captura de la institución por intereses particulares:
¿Por qué se impuso a un perfil sin estudios en la jefatura?
El cuestionamiento central de la comunidad es la designación de Indra Deyanira Medrano como encargada estatal. Según las denuncias, Medrano cuenta únicamente con estudios de nivel preparatoria, incumpliendo el perfil profesional que exige el cargo. Se señala que su llegada fue una imposición de Alejandro Samuel Colin, presuntamente como un favor político y económico hacia Mucio Gabriel Moreno Irigoyen (Director del CBTIS 110) y Carolina Guadalupe Juárez Jáuregui (Directora del CETIS 47), quienes habrían buscado una autoridad "a modo" para operar procesos internos de manera discrecional.
¿Quién manipula las plazas a espaldas del sindicato?
La investigación apunta hacia Jonathan Morales Corral, encargado de los procesos de admisión y promoción en la oficina estatal. Morales Corral es señalado por utilizar plazas administrativas de diversos planteles sin realizar las convocatorias obligatorias ni contar con el aval del SNTE. Destaca la autorización de sus propios movimientos en la quincena 1 de 2026, un beneficio administrativo que sistemáticamente se le niega al resto del personal de los planteles.
¿A quiénes se benefició con documentos falsos y procesos "amañados"?
La red de influencias habría favorecido a personajes específicos mediante la alteración de requisitos y resultados:
● Miguel Reyes Ramírez (CBTIS 110): Se denuncia que se le permitió participar en procesos directivos mediante la simulación de un grado de doctorado que no posee, con el fin de facilitar su salida del plantel por intereses del director Mucio Moreno.
● Rubén Romero Rodríguez (CBTIS 130): Nombrado director a pesar de no cumplir con los requisitos de la convocatoria. Se alega que Indra Medrano falsificó firmas para validar su tiempo frente a grupo, permitiendo su ascenso ilegal.
● Cinthya Santos (CBTIS 130): Beneficiada con una promoción administrativa a pesar de haber obtenido una calificación menor a 7 (el mínimo requerido), desplazando a otros aspirantes por orden directa de Medrano y Colin.
Este sistema de "favores" ha generado un clima de amenazas y represalias contra quienes han denunciado los hechos ante el Órgano Interno de Control (OIC). La DGETI en Durango hoy parece operar como un feudo privado donde la meritocracia fue sustituida por la lealtad a una red que desprecia la normativa educativa. La transparencia no puede ser un misterio; la comunidad exige saber quién dio la orden y bajo qué costo se entregó la institución a este grupo.
